Azorar: Conturbar, asustar, perseguir, infundir ánimo, turbar, avergonzar, irritar, encender, sobresaltar…

Removiendo conciencias, retratando realidades…

Un temblor en la pierna, un nudo en el pecho. El aliento que se corta y las lágrimas resistiéndose a salir conscientes de la verdad que nos regalan cruda y dolorosamente las compañeras del Teatro del Azoro.

Los más solos. Teatro del Azoro. Fotografía: René Figueroa

Los más solos. Teatro del Azoro. Fotografía: René Figueroa

Cuando un salvadoreño es inhabilidado por un tribunal para cumplir condena en un reclusorio del Estado, a causa de trastornos mentales, es llevado a un lugar especial: El pabellón penitenciario del hospital psiquiátrico de Soyapango.  Allí se desarrolla la historia de Los más solos.  Víctor, Cerebro, Choreja y Levy son cuatro condenados enfermos mentales que a través de su locura nos muestran la realidad de una sociedad violenta y desquiciada, heredera de una guerra que marcó para siempre a un país, El Salvador.

Pabellón penitenciario del Hospital Psiquiátrico de Soyapango. Fotografía: Pau Coll

Pabellón penitenciario del Hospital Psiquiátrico de Soyapango. Fotografía: Pau Coll

Pamela, Paola, Alicia y Egly son las mujeres que con fuerza se arraigan en la vida de estos loquitos, haciéndola suya, propia. A través de su metamorfosis nos llevan durante un rato al interior de la caverna de los horrores para enseñarnos lo necesario. La exigencia moral de visibilizar al mundo una veta de las muchas realidades de un convulso paisito centroamericano que recoge las consecuencias de la locura y violencia humana.

La rigidez, el vaivén de los cuerpos, la repetición de muletillas, la tensión de las manos, los tics. Los lamentos.

Descanso. Pabellón penitenciario del Hospital Psiquiátrico de Soyapango. Fotografía: Pau Coll.

Descanso. Pabellón penitenciario del Hospital Psiquiátrico de Soyapango. Fotografía: Pau Coll.

Basada en la crónica de Carlos Martínez La caverna de Choreja, para ElFaro, y tras una investigación vivencial de nueve meses por parte de las azoreras, nace una magnífica pieza de teatro documental que no deja a nadie indiferente. La energía que derrochan, la transfiguración de los cuerpos y la forma más directa para contar una historia, hacen de esta obra un imprescindible en materia de justicia social.

Con el corazón en la mano, consciente de la dureza y verdad engendradas en este proyecto, agradeciendo el trabajo de todo el equipo que lo ha hecho posible, apenas cabe decir que ojalá este sólo sea el comienzo.

Fuerza y ánimo para seguir azorando almas y conciencias.

Los más solos. Teatro del Azoro. Fotografía: René Figueroa.

Los más solos. Teatro del Azoro. Fotografía: René Figueroa.

Para más información pueden consultar:

La Caverna de Choreja

El Hospital con Barrotes

Teatro del Azoro FB Twitter

Anuncios