Eran casi las 7 de la tarde. Bajábamos la calle Atocha para encontrarnos con unxs amigxs frente a los montaditos. Hacía tiempo que Atocha no se veía tan lleno, recordaba a 2003 con el NO a la guerra de Irak. La gente no paraba de llegar. Echamos a caminar rumbo a Colón. Gente, gente, más gente. El ambiente tranquilo, animado, personas mayores, jóvenes… La cabecera llega a Colón. Tras un largo rato esperando a que se llenara la plaza se lee el manifiesto. Todavía hay gente que no ha salido de Atocha. Por el camino todo repleto. En torno a las 9 y algo de la noche decidimos movernos a otro lugar para hablar tranquilamente o regresar a casa.
“Están cargando en Neptuno” oímos. “Han partido la manifestación”. Partimos. El olor a plástico quemado nos asalta en Barquillo. A lo lejos vemos ríos de gente correr y tras ellos el azul. Humo y más humo. Todas las calles con barricadas. Gran Vía desierta de coches y ahora también de gente. Otra vez la ratonera. Todo huele a BastaYa. Tras callejear un poco llegamos a Montera, la gente increpa a la barrera de policía que forman una docena de tocineras.
Bajamos Montera, la comisaría municipal está acorazada de munipas/robocop con cara de mala leche. ¿Vosotros también? Pero por favor…
Llegamos a Sol, con el único objetivo de intentar tomar un autobús que nos lleve a casa o emprender camino a pie.
De nuevo el azul. Una horda de motocicletas de la nazi-onal invade la Puerta del Sol junto a unas cuantas tocineras más… ¡Que ya no queda casi nadie, joder!
Y al final, de nuevo con la cabeza gacha y un nudo en el pecho me queda esa sensación que provoca la injusticia.
Ya Basta…
Vuelvo a casa, enciendo la TV con la esperanza de que aunque manipulada haya algo más de información… Películas, Magazines, en definitiva programación de miércoles noche. Y aquí no ha pasado nada.
Y poco a poco se siembra la rabia, rabia cada vez más llena de desesperanza. ¿Dónde está mi futuro? Ya me lo robaron. Así que tendré que buscar como tantos que aún tenemos al menos esa salida. Algo en algún lugar que agradezca que otro formó una persona útil para la sociedad. Y mientras tanto la mierda crece como la marea y mi impotencia se calma tornándose temerosa en otro tipo de esperanza. Dejar de luchar por un sistema en el que no creo porque está gravemente enfermo desde su nacimiento.
Y mi rabia rebrota esta vez contra el pueblo. Porque la situación que vivimos no sólo es consecuencia de un Estado represor y un sistema podrido, también lo es de un pueblo tolerante y acomodado.
Triste, decepcionada, a pesar de la gran afluencia, se me sigue haciendo poco. ¿Dónde están los 5 millones de paradxs? Lo siento, pero no puedo verlo como un éxito. Mañana una nueva cortina de humo caerá.
La lucha debe continuar, una inyección de realidad para aquellos que aún duermen.
Esta es mi humilde visión de lo vivido hoy. Cada vez más desesperanzada, cómo cuesta resistir cuando la cigarra canta…

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