Hoy quiero dedicarle estas líneas a él. Él, que son tantos y tan solos a la vez. Él, al que nunca conocí, pero sí muchos hemos visto y ,sin embargo, jamás mirado ni observado nunca.

Hoy, se apagó su canto solitario, frente al templo de las celestiales voces. Lo sorprendió la noche y le robó el alma. Y en su eterna soledad, al margen de los alegres caminantes que pululan por el centro de Madrid, su cuerpo inerte yacía ante la sola mirada de cuatro policías sonrientes.

Nadie se paró a mirar, ni a observar y todos vieron familiar y común a la muerte.

Muerte de los nadies de nuestro mundo. No hay que cruzar fronteras para descubrir que aquí también hay personas que no lo son para el resto. Y por ello, no importa si viven o mueren.

Hoy, quiero acordarme de ti. Porque no sé quién eres, pero sé que eres. Hoy quiero dedicarte estas líneas porque ninguna PERSONA merece morir sola.

 

Ladamedeglace.

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